Letanias

La letanía, en el culto cristiano y en algunas formas del culto judaico, es una forma de oración que se utiliza en servicios y procesiones y que consiste en una serie de peticiones. La palabra proviene del latín litania del griego antiguo λιτανεία (litaneía), que a su vez proviene de λιτή (litḗ), que significa “súplica”.

Esta letanía a la Santísima Virgen María fue compuesta durante la Edad Media. El lugar de honor que ahora ocupa en la vida de la Iglesia se debe a su uso fiel en el santuario de la Santa Casa de Loreto. Fue aprobada definitivamente por el Papa Sixto V en 1587, y todas las demás letanías marianas fueron suprimidas, al menos para uso público. Desde entonces, varios Papas han agregado títulos a las letanías, como solo ellos pueden hacerlo.

Los títulos e invocaciones de las letanías nos presentan los privilegios exaltados de María, su santidad de vida, su amabilidad y poder, su espíritu maternal y majestad de reina. El principio que se ha seguido en su interpretación es el enunciado por el Beato Pío IX: ‘Dios la enriqueció tan maravillosamente del tesoro de su divinidad, mucho más allá de todos los ángeles y santos con la abundancia de todos los dones celestiales, que ella… debe mostrar tal plenitud de inocencia y santidad, de lo cual es impensable algo mayor bajo Dios y que, fuera de Dios, nadie puede ni siquiera concebir en el pensamiento.’

Por lo tanto, cualquier virtud y santidad que se encuentre en los ángeles y los santos debe estar presente en María en un grado inconmensurablemente más alto.

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